La historia ha definido a Panamá como un lugar de encuentros y reuniones. Ya en tiempos precolombinos, el istmo de Panamá fue lugar de encuentro de los grupos indígenas. Durante la época colonial se celebraban las Ferias de Portobelo, eventos que duraban hasta cuarenta días y reunían decenas de miles de comerciantes en la costa del Caribe. Hoy, la vocación del país como lugar de reuniones continúa vigente, por lo que existen en el país varios centros de convenciones y múltiples facilidades para la organización de reuniones y eventos masivos.
Otra de las consecuencias de la privilegiada posición geográfica de Panamá es su condición de plaza ideal para los negocios. Un centro bancario y financiero internacional ejecuta a diario miles de transacciones globales de alto nivel. Altos y modernos edificios de oficinas y viviendas dibujan el perfil de gran ciudad de esta urbe, dándole un aire cosmopolita que no tiene ninguna otra capital de la región centroamericana y del Caribe. En la ciudad capital se disfruta de servicios de primer mundo, incluyendo excelentes comunicaciones, modernos centros comerciales y asistencia de salud del más alto nivel. 
Panamá es la nueva Miami para los latinoamericanos. Grandes y modernos centros de comercio -malls- ofrecen a los amantes de las compras cientos de lujosas tiendas en las que encuentran mercancía de todo tipo, y de todas las marcas, entre ellas las más reconocidas a nivel mundial. La posición geográfica y su condición circunstancial como lugar de paso, han convertido a este país en un centro para el intercambio comercial intenso. Panamá posee una zona libre que ocupa el segundo lugar en el hemisferio occidental, en la que se puede adquirir mercancía libre de impuestos. 
En Panamá la noche respira acción y entusiasmo. Con la llegada del crepúsculo, la natural alegría de los panameños se desborda dando paso a una intensa vida nocturna. Restaurantes, salas de espectáculos, clubes, casinos, discotecas y bares animan las noches de la ciudad, ofreciendo al visitante oportunidades para el relajamiento con buena comida, diversión, música de todos los géneros, espectáculos artísticos y juegos de azar. Ambientes diversos satisfacen los distintos gustos y estados de ánimo, con distintos niveles de intensidad y vivencias.
Una de las recompensas de ser un lugar de paso es el buen comer. Los que vinieron para quedarse han aportado a Panamá los secretos de la cocina internacional, desde los exóticos manjares chinos hasta los exquisitos platillos de la cocina francesa. Cientos de restaurantes de cocina internacional se disputan el honor de satisfacer las exigencias de los comensales -locales y extranjeros- que cada día salen en busca de nuevas sensaciones para sus paladares. La variedad es amplia y se puede optar por comidas emblemáticas, cocina internacional y de diseño, especialidades regionales o comida criolla.