Este pequeño territorio, un paraíso tropical de bosques lluviosos, es el hogar de una abundante y diversa vegetación compuesta por de más de 10,000 especies de plantas esparcidas por ciudades, campos, selvas y montañas.
Esta exuberante vida vegetal resplandece con un sinfín de tonalidades de verde y una multicolor variedad de flores. En los parajes montañosos crecen musgos, líquenes y orquídeas de una singular belleza, entre ellas la del Espíritu Santo, flor nacional de Panamá.
La impenetrable jungla tropical se extiende desde las montañas hasta la costa, en donde los manglares crean espacios privilegiados para la vida marina. Estos manglares, exquisitos viveros marinos, están protegidos por las normas internacionales para los Sitios Ramsar.



