Su población apenas sobrepasa los 2,500 individuos.
El pequeño mundo de los Bri-Bri
El reducido grupo de los Bri-Bri habita en comunidades aisladas de la región noroeste del país, en la vertiente caribeña.
Viven en clanes familiares determinados por el linaje matriarcal, y se alimentan principalmente de la pesca, la cacería y la agricultura.
Su forma de vida y su entorno les ha mantenido alejados de la civilización, por lo cual conservan intactas su cultura y su visión del cosmos.
Hablan su lenguaje propio y mantienen sus creencias espirituales, basadas en su dios, Sibu, al que ofrecen ritos que acompañan de una bebida sagrada que extraen del cacao, su principal cultivo.



