El espectáculo resulta deslumbrante, pleno del colorido de los trajes y la finura de su confección: Polleras marcadas en cruz, artesanales polleras zurcidas, caladas polleras sombreadas, populares polleritas montunas, polleras blancas de lindas novias, cintas, coquitos, rebozos y enaguas de hilo, tembleques de canutillos y perlas, entelados zapatitos como de princesas y sofisticados abanicos para sensuales damas…
Es el traje de Panamá, es la fiesta del pueblo, es el Desfile de las Mil Polleras y es una estampa folklórica de la tradición de un país que regala historia.




