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En la provincia de Coclé, cerca de la ciudad capital, existen pequeñas comunidades establecidas entre los montes, entrelazadas por una red de carreteras y caminos. Este circuito de gran atractivo paisajístico y cultural incluye pueblos como El Copé, en lo alto de las montañas, La Pintada, Las Minas, Tambo, Toabré, Churuquita Grande y otros más. El fresco clima de altura y los ondulantes caminos invitan a un recorrido pausado y tranquilo, visitando los poblados de casas tradicionales cuyas paredes de adobe y techos de tejas artesanales desafían el tiempo, mientras se disfruta el paisaje y se penetra en la esencia cultural de esta parte de la campiña.
 
Foto por: Enrique Sánchez
A dos horas de viaje por carretera desde la ciudad capital hay una población de montaña asentada en el cráter de un volcán extinto. El Valle es un lugar idílico con clima perfecto en el que florecen las orquídeas, crecen árboles de tronco cuadrado y procrean las ranas doradas. El lugar ofrece artesanías,  baños en aguas termales y senderismo de montaña. Más cerca de la ciudad está Campana, una formación montañosa de excelente clima y espléndido paisaje, ubicada dentro del área protegida del Parque Nacional Altos de Campana. Desde Campana se puede ir hasta Chicá, pintoresco poblado que ofrece al visitante la oportunidad de observar hermosos especímenes de aves y otros animales.   
El Canal de Panamá es el sitio más visitado del país. El turista dispone de diversas formas para acercarse a este prodigio de la ingeniería, pero probablemente el Centro de Visitantes de las esclusas de Miraflores es la más utilizada. En el sitio hay una cómoda gradería desde la cual se observa muy de cerca toda la operación del Canal, desde que el buque se acerca desde el océano y entra a las esclusas para iniciar la travesía. El lugar cuenta también con un museo que muestra la historia del Canal y su funcionamiento, una sala de video, una maqueta del Canal, piezas históricas de maquinaria utilizada en la construcción de la vía acuática, además de un restaurante en la terraza del edificio. 
Toda la operación del Canal de Panamá está sustentada por las reservas de agua de su cuenca hidrográfica, a la que contribuyen numerosos ríos. Para mantener esas fuentes fluviales, la vía acuática está situada dentro de una zona selvática protegida de 16 kilómetros de ancho, que corre a lo largo de los 80 kilómetros de extensión de la franja canalera. Hay varios sitios en dicha zona en los que se puede observar la abundante biodiversidad del bosque tropical lluvioso, entre ellos el Parque Nacional Soberanía, el Sendero del Oleoducto, el Jardín Botánico Summit, la isla de Barro Colorado, el Sendero El Charco, el Sendero Camino de Cruces, el Sendero de la Laguna y el Parque Nacional Chagres.
Otra forma de conocer el Canal muy de cerca es hacer la travesía en alguno de los mini cruceros que ofrecen esta oportunidad única, mientras se escuchan charlas acerca de la historia y el funcionamiento de la importante vía marítima. El viajero puede optar por un recorrido a través de uno o dos juegos de esclusas, o hacer el trayecto completo de uno a otro mar, con posibilidad de pernoctar en aguas del Canal, cerca del Río Chagres. Durante esta jornada reveladora, el pasajero transita muy cerca de los gigantescos y centenarios muros de concreto y de las monumentales compuertas de acero que abren y cierran las esclusas, mientras vive la experiencia en su real dimensión.
Bocas del Toro es uno de los destinos más populares del país, en el que se respira el ambiente afroantillano típico del Caribe. En el día se disfrutan las actividades marinas y las noches se consagran a la música y la diversión. Aunque la mayor actividad se concentra en las islas que conforman el archipiélago, también se pueden encontrar playas maravillosas a lo largo de la costa de tierra firme. En las cristalinas aguas del Caribe las abundantes formaciones coralinas invitan a disfrutar del buceo y el esnórquel, así como del avistamiento de cetáceos, pesca y paseos acuáticos entre los manglares. También hay acción para los amantes del surf, que encontrarán en algunos puntos de la costa gigantescas olas de blancas crestas.
El Golfo de Chiriquí es un parque silvestre que ofrece múltiples atractivos y excitantes paisajes marinos. Las grandes extensiones de manglares de islas y costas son el hábitat de múltiples especies marinas y terrestres. En las aguas del golfo abunda la buena pesca y los alrededores de las islas son excelentes para el buceo y el esnórquel. Los hermosos parajes del lugar son ideales para pequeños cruceros y actividades de ecoturismo, y sus playas son muy populares entre bañistas y surfistas, que además disfrutan conociendo la cultura de los hospitalarios lugareños. 
Coiba es la isla más grande del litoral Pacífico americano, una joya ecológica en el centro de un gran parque marino. Las cálidas aguas que la rodean acogen a los grandes cetáceos que vienen hasta ellas a reproducirse y amamantar a sus crías, por lo que el avistamiento de ballenas es una de las actividades preferidas en estos parajes. Las oportunidades que ofrece la isla al turista son incontables, desde la pesca deportiva hasta el senderismo ecológico. Las cristalinas aguas y la abundancia de especies marinas son excelentes para el buceo y esnórquel, y los bancos de corales del archipiélago -los más grandes de Centroamérica- ofrecen un espectáculo submarino inigualable.
La península de Azuero también tiene sus encantos costeros. Las playas de Cambutal y Venado son populares entre los surfistas, y otras muchas playas de aguas tranquilas invitan a una zambullida mientras se disfruta del sol y la brisa marina. Para los amantes de la naturaleza existen refugios de vida silvestre como Isla Cañas, lugar de desove de las tortugas marinas, o Isla Iguana, rodeada de grandes arrecifes de coral ideales para buceo y esnórquel. Las grandes extensiones de arena de las playas de la costa este de la península invitan a caminar y respirar el saludable aire marino.
En medio del Golfo de Panamá hay unas 200 islas y cayos que forman el Archipiélago de Las Perlas, llamado así por la gran cantidad de estas gemas que fueron extraídas de sus aguas durante la época colonial. Todo el conjunto de islas es un exquisito escenario que reposa sobre un mar de fascinante azul y verde. Hermosas mansiones y hoteles complementan este paraíso del Pacífico, al que también las ballenas visitan con frecuencia. En Las Perlas se puede hacer buceo de profundidad, esnórquel, paseos en pequeños cruceros, cayacs o veleros. Las playas de arena blanca son esplendorosas y en las aguas cercanas es tradicional la pesca de marlín, dorado y pez vela.
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