Le Panama est la terre de sept valeureuses tribus indigènes, qui ont survécu à la Conquista Espagnole : les Bri-Bri, les Naso o Teribe, les Ngäbe, les Buglé, les Kuna, les Emberá et les Wounaan. Ces descendants directs des peuples précolombiens vivent dans différentes régions boisées du pays, depuis le fleuve Sixaola à la frontière du Costa Rica, jusqu’à la frontière orientale sauvage du Darién. Chaque ethnie possède sa culture, sa langue et ses traditions, et a su conservé ses charmes et ses mystères ancestraux. Leurs environnements naturels sont variés et très attractifs : hautes montagnes de la Cordillère Centrale, côtes et îles paradisiaques de la mer des Caraïbes, ou encore l’épaisse et l’indomptable jungle tropicale du Darién.
El reducido grupo de los Bri-Bri habita en comunidades aisladas de la región noroeste del país, en la vertiente caribeña.
Viven en clanes familiares determinados por el linaje matriarcal, y se alimentan principalmente de la pesca, la cacería y la agricultura.
Su forma de vida y su entorno les ha mantenido alejados de la civilización, por lo cual conservan intactas su cultura y su visión del cosmos.
Hablan su lenguaje propio y mantienen sus creencias espirituales, basadas en su dios, Sibu, al que ofrecen ritos que acompañan de una bebida sagrada que extraen del cacao, su principal cultivo.
La población Naso, unos 3,500 individuos, habitan en comunidades aisladas de la jungla montañosa del occidente de Bocas del Toro.
Allí, profundamente identificados con el río que ellos llamaron “agua de la madre tierra” (Teribe, en su propia lengua), han luchado para sobrevivir de manera autónoma, agrupados en clanes familiares dirigidos por su propio rey o monarca.
Practican la medicina botánica y viven de sus cultivos y crías de animales domésticos, así como de la venta de sus artesanías, que llevan a las ciudades localizadas río abajo, utilizando como medio de transporte las canoas que ellos mismos tallan a partir del tronco de un árbol.
El grupo Ngäbe habita las remotas regiones de la cordillera central, en tierras vecinas al Volcán Barú.
Su territorio comarcal, que comparten con los Buglé, abarca tres provincias. Casi nómadas, su numerosa población de unos 170 mil individuos vive en pequeñas comunidades formadas principalmente por clanes familiares.
Son guerreros legendarios de gran fiereza y todavía muestran su valentía en combates amistosos y en el juego de la “balsería”.
Sus mujeres llevan un vistoso vestido amplio -nagua- bellamente adornado, que complementan con bolsos de fibra vegetal tejida con diseños geométricos, conocidos como “chácaras”.










