Panama, terre maritime
Surgie des eaux il y a plus de trois millions d’années, cette terre est née de l’étreinte prodigieuse de deux mers, qui l’ont conçue lumineuse, chaude et vibrante. Ses côtes s’étendent sur 2857 kilomètres, bordées par la mer des Caraïbes au nord, et l’océan Pacifique au sud. Débordant d’îles et de plages, le Panama demeure la terre des vents saumâtres, des vagues et du sable chaud, des poissons et des mouettes, des coraux multicolores, et de l’écume marine. Des centaines de plages de sable blanc et eau turquoise – certaines encore vierges- et plus de mille îles exotiques, offrent aux voyageurs leurs charmes tropicaux d’une beauté époustouflante, pour les plaisirs du soleil et de la plage, de la pêche, la plongée, du snorkeling et du surf.
En los mares de Panamá florece la vida en un estallido de color. En ambas vertientes marinas -Pacífico y Caribe- los arrecifes coralinos sostienen una impresionante biodiversidad que ofrece a la vista un espectáculo de indescriptible belleza. Son lugares protegidos en los que se puede practicar la actividad de buceo, ya sea con esnórquel o con tanques, ofreciendo al visitante la oportunidad de descubrir ante sus ojos la belleza de los corales, peces de colores y diseños inimaginables, y la majestuosidad del paisaje de los fondos marinos.
Las costas de Panamá también ofrecen áreas en las que las olas imponen su fuerza y su bravura. Sitios privilegiados que hacen las delicias de quienes se desplazan sobre la cresta de las olas, manteniendo el equilibrio encima de las famosas tablas de surf. En Panamá hay playas apropiadas para este deporte extremo en el Caribe y en el Pacífico, pero es en la costa pacífica en donde se encuentran los lugares preferidos por los surfistas, en los que se realizan competiciones nacionales e internacionales.
Las playas de Panamá brindan el entorno ideal para la diversión y el relajamiento, ofreciendo al visitante un mundo de sensaciones maravillosas. Puede disfrutar de una caminata mañanera bajo el sol ascendente, sintiendo las caricias la suave brisa y el arrullo de las olas que tejen encajes de espuma sobre la arena. O en el tranquilo atardecer, mirando el horizonte donde el azul del mar se funde con la llamarada de violetas y naranjas que va dejando el sol poniente en el cielo del trópico. Las aguas cálidas y cristalinas son una invitación a sumergirse en ellas, dejándose mecer por el vaivén de las olas tranquilas.
Para quienes prefieren mayor tranquilidad y comodidad, existen paseos marinos en canoas, cayacs, botes, yates y veleros. En ellos se puede disfrutar los relajantes paisajes de mar, mientras se regocija con las caricias de la refrescante brisa marina y los rayos de un sol vivificante. También se pueden hacer paseos marinos por senderos entre espesos bosques de manglares, que resultan una experiencia única.







