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Los pueblos indígenas de las montañas

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Los Guna y el arte de las molas

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Los Emberá y Wounaan de Chagres y Chepo

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Los Bri-Bri y los Naso

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  • Los pueblos indígenas de las montañas

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    Martes, 04 de Enero de 2011 17:49
  • Los Guna y el arte de las molas

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  • Los Emberá y Wounaan de Chagres y Chepo

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  • Los Bri-Bri y los Naso

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    Martes, 11 de Enero de 2011 19:28
Pueblos indígenas

La mayor parte de los siete pueblos indígenas originarios de Panamá habita en territorios reservados, localizados en todo el país. En esas reservas comarcales ejercen sus formas ancestrales de gobierno, mantienen vivas sus tradiciones, sus creencias y sus formas de expresión cultural. Los indígenas panameños son expertos artesanos que producen exquisitas tallas en madera, maravillosas miniaturas en la dura semilla de tagua, hermosas cestas, máscaras y bolsos tejidos con fibra vegetal y coloridas vestimentas como la mola, famosa en todo el mundo. Se les puede visitar en sus poblados habituales a orillas del mar, en las altas montañas o en las entrañas de la jungla tropical, pero si no dispone de tiempo y facilidades, en las cercanías de la ciudad capital y de algunas poblaciones del interior del país, existen poblados en los que viven en entornos muy similares a los de sus territorios. 

Los Naso y los Bri-Bri son los grupos originarios menos numerosos del país. La población de ambos pueblos, combinada, apenas llega al 2% del total de los indígenas de Panamá. Los Bri-Bri habitan las riberas de los ríos Yorkin y Sixaola, en territorios situados a ambos lados de la frontera Panamá-Costa Rica, en el extremo noroeste del país. Los Naso ocupan las orillas del río Teribe, razón por la cual también se les llama por ese nombre. Ambos grupos viven en pequeñas comunidades diseminadas por territorios selváticos alejados de los centros urbanos.
El territorio de las etnias Emberá y Wounaan es la selva darienita, hasta donde se puede llegar por aire o por mar en pequeños cruceros. En áreas cercanas a la ciudad de Panamá, sin embargo, existen poblados de estas dos etnias. Los primeros se pueden ver en los poblados de Parará Purú y Drúa, en el Lago Alajuela cercano al Canal de Panamá. Los Wounaan tienen caseríos en las cercanías del río Chagres, también en el área canalera, en los poblados de San Antonio, Mocambo y Ella Purú. Otros asentamientos cerca de la ciudad capital están a corta distancia, en las inmediaciones de Chepo, camino hacia la provincia de Darién, entre ellos la comunidad Emberá Ipetí. En estas comunidades viven tal como lo hacen en Darién, con sus costumbres, sus comidas y sus bellas artesanías.
La mejor manera de conocer a los Guna es viajar hasta su comarca, un paraíso marino en la costa Caribe a una hora de vuelo desde la ciudad de Panamá. También se puede llegar por carretera hasta la comunidad de Cartí. Una vez en territorio Guna, hay docenas de islas entre las cuales escoger, cada una de ellas con hermosas playas de arena blanca y aguas de intenso verde mar, bordeadas de palmeras. Esta etnia también habita las zonas selváticas del Darién, en las comarcas de Madugandí y Wargandí. Los Guna conservan las expresiones de su ancestral cultura, entre ellas los bastones nuchus, los bailes al son de la flautas pentatónicas y las famosas molas, de vibrante colorido y diseños magistrales. También se puede visitar el poblado Guna-Ipetí, en las inmediaciones de Chepo cerca de la ciudad de Panamá, y admirar la belleza de las molas y la forma en que las trabajan, así como otras artesanías.
Los pueblos Ngäbe y Buglé habitan grandes extensiones montañosas en las provincias de Chiriquí, Bocas del Toro y Veraguas. Normalmente celebran sus ceremonias tradicionales en lugares de difícil acceso en lo alto de las montañas, lo que ha contribuido a que estén rodeados del misterio y la leyenda. Cuando se viaja a tierras altas de Chiriquí se puede ver a los Ngäbe-Buglé -o Guaymíes, como también se les conoce- en poblados como Boquete y Cerro Punta. En Bocas del Toro existen algunos caseríos indígenas cercanos a las poblaciones, especialmente en las áreas costeras. Cerca de la ciudad de David está la comunidad Ngäbe de Soloy, ubicada en la cordillera a unos 45 minutos desde la carretera interamericana.